martes, 24 de agosto de 2010

¿Cómo manejar a tu hijo (a) cuando le da una pataleta?


Lamentablemente, las pataletas son fundamentales en la vida cotidiana de cualquiera que tenga niños. Comúnmente, las pataletas comienzan antes de los dos años, cuando los niños están experimentando diferentes maneras para obtener rápida atención o algo que quieren. Las pataletas son más frecuentes cerca de los cuatro años, pero algunos niños continúan mostrando su patatús por años más––inclusive hasta adultos. Pero no te preocupes. Las pataletas, hasta cierto punto no son evitables, pero siguiendo algunos simples pasos tú puedes evitar la mayoría de ellas y ayudar a tu niño a que aprenda un mejor mecanismo para sobrellevar la adversidad. Este artículo te ayudará a ti y tu niño (a) a navegar los años de las pataletas manteniendo las relaciones de la mejor manera posible.


Pasos
  1. Mantén la calma lo suficiente para manejar la pataleta propiamente. Lo peor que puede hacer un padre es tener una pataleta encima de la pataleta de su hijo. Tampoco es aceptable ignorar el incidente. Los niños necesitan una influencia calmante, en especial durante una pataleta. Si tú no puedes proveer eso, no podrás esperar que tu pequeño se calme. Respira hondo varias veces y espera unos segundos antes de que decidas cuál es la acción a tomar.

  2. Ofrécele a tu hijo algunas opciones o estrategias para sobrellevar la situación. Por ejemplo, tu niño quiere helado, pero es casi hora de almorzar. Dile: “Pedrito, te estás alterando sin necesidad. Cálmate o tendrás que irte a tu dormitorio.” Con esto tú le has dado opciones – se calma o si no, se retira a un sitio donde no puede influenciar a nadie. Si él hace lo correcto (calmarse) recuerda que tienes que recompensarlo por eso. “Pediste helado y yo dije que no. Te doy las gracias por haber aceptado mi decisión. Pero a la inversa, si él decide seguir con su pataleta, impón las consecuencias de inmediato. Llévalo a su dormitorio y firmemente insiste en que se quede allí hasta que se calme y que quede claro que no sale del dormitorio hasta que tú digas. Esto es más fácil con un niño de dos años que con uno de ocho, así que lo más pronto que comiences el proceso de aprendizaje dictará cuan fácil será para ti y para tu niño por el resto de la vida.

  3. Las pataletas pueden subir la presión arterial y los niveles de estrés, tanto en los padres como en los hijos. Si en realidad tú no puedes manejar una pataleta, asegúrate que el niño esté en un lugar seguro y aléjate del niño por unos momentos. Esos momentos tendrán un efecto calmante para ambos. Pide a tu cónyuge u otra persona responsable que cuide de tu niño mientras tú te calmas. Pon a tu niño en su dormitorio.

  4. Trata de establecer la causa de la pataleta. Las pataletas pueden ser causadas por sinnúmero de cosas, y sabiendo la causa de la pataleta debe ayudarte a determinar tu reacción. Si la pataleta es causada por hambre o sueño, alimenta a tu hijo o déjalo tomar una siesta tan pronto sea posible. Si la pataleta es la causa de frustración o miedo, necesitas confortar a tu niño. Pero si tu niño está actuando así porque él o ella no ha obtenido lo que quiere ¡no le des todo lo que pida!. Se puede malacostumbrar y criarse con el convencimiento de que "la vida se lo debe todo" y que "todo se lo merece porque sí". Hay que enseñarlos que lo que desean deben ganárselo y que nada es regalado. De esa manera aprenden el valor de trabajar cuando sean adultos.

  5. No le des premios a las pataletas. Si los padres se doblegan, entonces las pataletas se convierten en un punto de partida para el niño––una manera de lidiar con el mundo socialmente. Si tú te dejas convertir en rehén por las pataletas, tu niño continuará usándolas por más tiempo de lo debido y quizás de por vida. Será un antisocial en la escuela, en su comunidad y en su matrimonio. Aunque a tu niño le de una pataleta porque no ha recibido suficiente atención, no recompenses su comportamiento antisocial. En vez de eso, efectúa cambios a largo plazo para prevenir la mala situación en el futuro. Evita el pánico y no hagas concesiones, pero vete de la escena, aunque sea por unos minutos. Ve a la iglesia, al patio, o enciérrate en el baño para que así permitas que tu niño y tú recobren el control.

  6. Toma medidas para prevenir lesiones. Algunos niños pueden ponerse demasiado de animados durante una pataleta. Si esto ocurre, remuévele del camino a tu niño todo objeto peligroso y guíalo lejos del peligro. Trata de evitar la restricción física de tu niño durante una pataleta, aunque hay veces que es necesario y confortante. Se suave y no uses fuerza excesiva, pero sujétalo o sujétala firme. Háblale de un modo tranquilizador, especialmente si la pataleta es el resultado de una decepción, desilusión, frustración o un ambiente extraño.

  7. Explícale a que tú solo le hablaras cuando él o ella se calme. Esto ayudará a tu niño a entender que tú lo estás ignorando a razón de su inaceptable comportamiento y no porque tú no te preocupes por él o ella. Cuando el niño se calme, cumple tu parte del trato y habla con él o ella acerca de su pataleta y sus inquietudes.

  8. No trates de razonar con un niño (a) que está en medio de una pataleta, especialmente en un sitio publico. Dale tiempo y oportunidad al niño para ventilar sus ansias. Sugiérele al niño frases que expresen las emociones que está sintiendo. Dile frases como, “Debes de estar cansado después de un día tan largo.” o “Seguro que te sientes frustrado por no poder tener lo que quieres ahora mismo”. Esto no solamente ayuda al niño a verbalizar sus inquietudes en el futuro, pero también le muestras empatía por sus sentimientos sin tener que doblegarte ante a la pataleta.

  9. Luego que termine su pataleta, habla con tu niño acerca de su comportamiento. Pues, no tiene uso práctico que trates de razonar con el niño (a) en medio de una pataleta, pero después del episodio ambos pueden aprender mucho. Explícale que su comportamiento no es aceptable, pero asegúrate que tu niño comprenda que de todas maneras tú lo amas. Trata de descubrir la causa de la pataleta si todavía no la conoces, y toma la oportunidad para plantearle a tu hijo mejores alternativas.

Concejos

  • Ten un plan: Cuando anticipes ir a un lugar problemático, tal como el supermercado, comenta la situación con tu hijo o hija en adelantado. Por ejemplo: "Cony, las ultimas veces en el supermercado, hemos tenido problemas acercándonos a las cajeras. De ahora en adelante, esto es lo que vamos a hacer para evitar dificultades: Cuando lleguemos a la caja te permitiré que elijas un sobrecito de gomitas si te has portado bien. Pero si te portas mal en el supermercado o te pones a llorar y a gritar porque quieres otra cosa o quieres más, entonces no te compraré nada y la próxima vez que yo vaya a comprar, tú te quedas en casa. Ahora dime que es lo que vamos a hacer." (El niño (a) te debe repetir.) Cuando ambos de ustedes comprenden el plan, no hay necesidad de volverlo a explicar al pasar por las cajas registradoras del supermercado. Si Cony se comporta bien, recibirá la recompensa acordada; pero si es de otra manera entonces perderá. Ya ella conoce las reglas.

  • Debemos considerar que niños con dificultades del desarrollo, algunas veces no entienden instrucciones verbales. Esos niños quizás puedan repetir las instrucciones pero aún así se les hace difícil convertirlas en acciones. Si este es el caso, trata de construir un cartel que visualice lo que tú quieres que suceda. Recorta figuras de revistas o haz un dibujo que te ayude a explicarle a tu niño (a). Puede que el niño comprenda mejor si él o ella ve una imagen.
  • Los niños necesitan afirmación positiva y negativa. Aunque es una buena idea ofrecerle un sobrecito de gomitas si se porta bien en el supermercado, también es bueno que comprenda que si se comporta de manera inaceptable habrá un castigo en efecto.
  • Encamina a tu niño (a) para que triunfe, y no a que falle. Por ejemplo, si sabes que ha sido un largo día y ella no ha comido desde el almuerzo, quizás sea mejor esperar hasta el próximo día para ir al almacén. Si eso no es una opción, trata de ocupar a tu niña mientras haces tus compras; “Cony, búscame una caja de avena.” y trata de concluir tus compras lo más pronto posible. ¡Recuerda lo pequeños que son los niños y que tan solo comienzan a aprender acerca de la paciencial.
  • Si estás en un lugar público cuando sucede una pataleta, algunas veces la mejor solución es simplemente salir, aunque tengas que cargar a tu niño pateando y gritando. Mantén tu calma y recuerda que el origen del comportamiento del niño es un sitio de enormes emociones, y no de razones.
  • Un patatús no es manipulación a menos que tú permitas que sea eso. A menudo, una pataleta no es a razón de los eventos que acaban de ocurrir; puede ser el escape de frustraciones reprimidas por días como resultado de la lucha por hacer lo correcto, y aprender a ser una personita sociable.
  • Finalmente, nunca reprendas a tu hijo por lo que hizo mientras estés enojado o enojada. Cálmate y después explícale con claridad cómo falló y cómo se puede mejorar en el futuro. Si es necesario deja que él o ella misma juzgue la situación.

Advertencias

  • No dependas mucho de distracciones para sacar a un niño (a) de un patatús. Enséñale a no tener pataletas y él o ella más rápido aprenderán a desarrollar otros mecanismos para sobrellevar adversidades.
  • No esperes o demandes comportamiento que no es apropiado para la edad. Como padre, tú no tienes que aceptar comportamientos rudos, hirientes o irrespetuosos. Debes establecer límites razonables pero ten presente lo que es normal para la edad de tu niño (a). Recuerda que las etapas pasarán, y tu trabajo es guiar a tu niño o niña por ellas, no forzarlos a la próxima etapa.
  • No te derrumbes por solo evitar un bochorno, pues con eso solo le enseñas al niño a actuar enfrente de un grupo. A pesar que los padres piensen que todos los ojos están sobre ellos cuando su niño o niña actúa en público, en realidad los que observan el espectáculo están diciendo, “¡Así se hace!” cuando ven a los padres poniéndole límites razonables a sus hijos.
  • Nunca te rindas ante un patatús temperamental en tu hogar. Aprende a manejarlos en casa y tendrás menos ocasiones de disgusto en sitios públicos.
  • Si has tratado las estrategias en este articulo y sigues teniendo experiencias de mal temperamento infantil, debes buscar ayuda profesional para comprender a tu hijo o hija y trabajar con él o ella.

    Niños y niñas con dificultades de desarrollo pueden necesitar las expertas destrezas de un especialista. Explícale al especialista las experiencias que tú y tu niño están teniendo. Lleva contigo un articulo como este y muéstrale al profesional las tácticas que has usado y como han funcionado cada una de ellas. Un profesional puede tener otras alternativas o quizás recomiende evaluaciones adicionales.

Alejandra Villagra M.
Educadora Diferencial TEA.
Especialista en Deficiencia Mental e Integración Escolar.
Especialista en Audición y Lenguaje.